ESCENA 1
Un salón austero y acogedor. La MADRE está sentada en la butaca y teje un chaleco de lana, mientras el PADRE fuma en pipa en el sofá y EL NIÑO PERCHERO, que no es como los demás, juega a enredar sus largos brazos en la butaca de MAMÁ.
NARRADOR: El Niño Perchero tiene unos brazos largos, muy largos. Tan largos, que miden cada uno más de un metro.
MADRE: ¿Qué haremos con este niño? Me quedo sin lana para unas mangas tan largas.
PADRE: Pues compra más lana, mujer.
NARRADOR: La pobre Madre teje y teje sin parar, porque los brazos de su hijo no dejan de estirar.
NIÑO PERCHERO: A mí me gusta mucho tener brazos tan largos. Puedo alcanzar lo que quiera, sin subirme a una escalera.
El Niño Perchero abre la cómoda y, de lo más hondo, saca una caja de bombones.
MADRE: ¡Deja eso, niño! Y ven a probarte el chaleco.
El Niño Perchero así lo hace. Su Madre le muestra el chaleco, con unas mangas muy largas.
MADRE: ¡Ay, qué pena! ¡Las mangas quedaron cortas y más lana no me queda!
NIÑO PERCHERO: Mamá, no llores que no quiero que te mojes…
Con su largo brazo, Niño Perchero le acerca a su madre un trozo de papel higiénico del cuarto de baño.
PADRE: Este niño es un portento. Lo alcanza todo sin esfuerzo.
NIÑO PERCHERO: ¿Ves mamá? Puedo coger lo que quiera.
MADRE: Hijo, para algo más útil han de servir esos brazos más largos que el ferrocarril.
El Niño Perchero se queda pensativo.
NIÑO PERCHERO: Es cierto que yo siempre quise ser… perchero.
ESCENA 2
En un lugar de los recuerdos, un lugar oscuro y tenebroso, el Niño Perchero sueña con momentos felices como que en el colegio lo que más le gusta es que le cuelguen los abrigos encima. Y efectivamente, sueña con que un Niño le cuelga de un brazo su mochila.
NARRADOR: Por las noches, el momento de los sueños y recuerdos, él sueña que es feliz siendo perchero.
NIÑO: Uy, lo siento. Creí que eras un perchero.
NIÑO PERCHERO: No pasa nada, si me encanta…
NARRADOR: O que su Hermano deja su ropa sucia sobre su brazo…
VOZ DE LA MADRE: ¡Niño, quita eso de encima de tu hermano!
El Hermano así lo hace y Niño Perchero da un zapatazo en el suelo.
NARRADOR: ¿Y qué me decís de los vestidos de la Hermana? El Niño Perchero se los quedaría una semana.
El Niño Perchero corre con el vestido de su hermana colgado en uno de sus brazos, mientras ella le persigue.
NARRADOR: Pero lo que más le gusta es que Papá, cuando llega del trabajo, ponga el sombrero en su mano.
El Niño Perchero sale de su ensoñación. Y en lo alto de sus brazos lleva puesto un sombrero, la mochila de su amigo, dos camisetas de su Hermano y ¡todos los vestidos de su Hermana.
MADRE: ¿Te has creído que eres un armario? ¡Suelta ahora mismo todo ese vestuario!
El Niño Perchero baja sus brazos y toda la ropa cae hacia abajo.
MADRE: ¡Castigado! A tu cuarto.
Triste y afligido, El Niño Perchero sale con los hombros encogidos… Pero, ni por esas: los brazos le arrastran por la alfombra y tira la butaca, la cómoda y se lleva de paso a Gus, su mascota (un perro de largas orejotas).
ESCENA 3
En su dormitorio, austero pero acogedor, Niño Perchero se aburre. Echa un vistazo: un ordenador sobre el escritorio. La consola sobre la cama. En la pared, una cesta de baloncesto.
NIÑO PERCHERO: ¡Aquí no hay nada que me guste! El ordenador es incómodo para unos brazos tan largos. Lo mismo la consola que me queda lejos… Y ni hablar de la pelota. Con esos brazos tan largos, no vota.
El Niño Perchero se sienta en la cama, donde los brazos le arrastran.
NIÑO PERCHERO: Ya sé lo que haré. Me esconderé en el armario y no regresaré.
Y El Niño Perchero se mete en el armario lleno de ropa y zapatos.
NIÑO PERCHERO: ¡Ohhhh! Cuanta ropa, cuanta percha… ¡Qué pasada! Aquí me siento en mi salsa.
NARRADOR: En su armario Niño Perchero es feliz y se cuelga toda la ropa encima.
NIÑO PERCHERO: Una camisa me la cuelgo del codo. El pantalón y el jersey, en el hombro quedan bien… ¡Se me olvida el chubasquero! Pues me lo cuelgo de un dedo. ¡Qué juego tan divertido! ¿Dónde colgaré el abrigo?
La habitación es un desastre. El armario abierto de par en par. ¡Completamente vacío! Porque toda la ropa el niño lleva encima.
LA MADRE: ¡Qué disgusto más grande! ¡Todo está hecho un desastre!
NIÑO PERCHERO: Es que así me divierto.
MADRE: ¡Castigado todo el invierno!
La Madre cierra y tras la puerta, ¿qué hay? ¡Otra percha!
NARRADOR: El Niño Perchero vuelve a ser feliz. Descuelga el albornoz, se coloca tras la puerta, fingiendo ser una percha.
NIÑO PERCHERO: ¡Oh, maravilla! ¿Qué hay colgado tras la puerta? ¡Otra percha, otra percha! ¡Y un albornoz cuelga de ella!
LA MADRE: Niño, qué jaleo. ¿Se puede saber a qué juegas?
La Madre mira tras la puerta y allí está su hijo, haciéndose pasar por percha.
MADRE: ¡Ay, ay, qué disgusto más grande! Castigado sin cenar.
NIÑO PERCHERO: No me importa, así podré jugar toda la noche a lo que más me gusta en el mundo: ser una percha.
ESCENA 4
La clase de un colegio, con su pizarra, sus pupitres y un par de ventanas. Austero y poco acogedor. Hay unos cuantos niños con cara de aburridos que escuchan a la maestra. El Niño Perchero recoge los abrigos de todos sus compañeros.
MAESTRA: Niños, aprended bien de este niño tan atento.
NARRADOR: El Niño Perchero es feliz, tiene ropa que colgar en sus brazos de dos metros. Así, mientras todos se sientan, él disfruta de los gorros, las bufandas y los guantes. Pasa el tiempo y en el aula del colegio suena le timbre: ¡es la hora del recreo!
Al fondo de la clase hay ahora una montaña de ropa que todos los niños miran, desconcertados.
NIÑOS: ¡Recreo, recreo! ¡Bocadillos y pastelitos!
MAESTRA: Niños, los abrigos que hace frío.
Los Niños van en busca de abrigos, gorros y chubasqueros.
NIÑO 1: ¡Nos han robado, se lo han llevado!
NIÑA: No está mi chubasquero rosa.
MAESTRA: ¿Qué pasa? ¿Qué pasa?
NIÑO 2: En mi abrigo llevaba mucha pasta.
NIÑO 3: Un momento, un momento. Allí al fondo, una montaña de ropa. ¡Y se está moviendo!
Al fin, bajo todos ellos, yace Niño Perchero, con sus brazos extendidos. Todos, incluida la maestra, se abalanzan. Algunos, hasta se tiran en plancha.
VOZ NIÑO PERCHERO: ¡Socorro, socorro! ¡Qué me aplastan!
Todos se apresuran a coger sus cosas: esta su chubasquero rosa; aquel su abrigo de cuero negro; el otro, su bufanda y su sombreo…
MAESTRA: Ladrón, más que pillo. Expulsado del colegio hasta el domingo.
ESCENA 5
Un restaurante con varias mesas con manteles blancos y un Camarero con traje negro. Al final, un guardarropa. La familia viste muy elegante: Papá con pajarita, Mamá con sombrero, Hermano con corbata y Hermana con una diadema en el pelo. En cuanto a Niño Perchero, le han puesto en cada brazo un lazo.
NARRADOR: Ya es domingo y todos en familia van de almuerzo. ¡A un restaurante! Va Papá, y va Mamá, el Hermano y va la Hermana, todos muy elegantes. Niño Perchero está abstraído: ¡aquello está lleno de abrigos!
CAMARERO: Buenas noches, buenas tardes. ¿Me permite usted su abrigo? Tenemos guardarropa incluido en el servicio.
NARRADOR: Pero es demasiado tarde. Niño Perchero ha visto el guardarropa y sale corriendo. Uno a uno, se pone sobre el brazo derecho todos los abrigos y en el izquierdo las estolas y sombreros de copa.
CAMARERO: Señor, señora. ¡Detengan a su hijo que se ha vuelto majareta!
MADRE: Ay, esposo mío, ¿qué hacemos con este niño?
PADRE: Yo hubiese querido que fuese abogado, maquinista o fontanero… Pero sólo se me ocurre una cosa: ponerlo a la entrada de casa con los brazos bien tiesos.
NARRADOR:
Y así fue como Niño Perchero,
encontró al fin su sitio.
Con los brazos entendidos,
siendo un bonito perchero,
al lado del macetero…
El Niño Perchero, a la entrada de su casa junto a la puerta y al lado de un bonito macetero del que cuelgan las hojas de un poto. Sobre sus brazos, el sombrero de Papá, las pieles de Mamá, la cazadora vaquera de su Hermano y, como no, un vestido de su Hermana. Niño Perchero sonríe. Ahora sí, es el niño más feliz del mundo.