miércoles, 12 de junio de 2013

Caperucita


Aquí va un nuevo microrrelato de mi colección REALIDAD PERTURBADA...

Red Ridding Hood movie
Se encontraba en medio de un bosque estéril. Las ramas, casi todas de gran tamaño, yacían derrotadas en el suelo seco y los árboles que las contuvieron en su día se apretaban unos contra otros, retorciéndose en contorsiones imposibles, buscando un calor que ya no podían darse. Las pequeñas ramitas desnudas que aún se mantenían en sus troncos se alzaban como huesudos dedos que arañaban un cielo cada vez más rojo, que se fundía allá, en el lejano horizonte, con el morado de la noche que pujaba por imponerse. Ni rastro de vida. Solo montañas que empobrecían aún más el paisaje por su tamaño insignificante y sus laderas vacías. Ni un sonido de esos llamados "animales nocturnos" que a esa hora del día salen de sus madrigueras para darse un festín...

Solo ella.

Ella, que no sabía cómo había ido a parar allí... Ella, con su camisón rojo... (¿No vestía uno de color blanco?) De seda tan suave que se le escapaba de sus dedos... (Pese a que recordaba llevar siempre prendas de algodón...) Ella, de melena rubia y rizada... (¿Desde cuándo tenía rizos?) Con zapatos de tacón rojo, tan altos que no sabía ni cómo se andaba sobre ellos... (Cuando siempre calzó botas...) Ella, que de pronto empezó a hacerse preguntas sin respuestas. ¿Qué hacía en ese bosque? ¿Dónde estaba? ¿De dónde procedía? ¿Tenía familia? Allí estaba, perdida, desconcertada, a la intemperie en un bosque tan abandonado a su suerte como lo estaba ella. La oscuridad había ganado la partida en el tablero que es el cielo y el frío empezaba a colarse entre los árboles, sinuoso y cogiendo ritmo en la noche.

Y se vio a sí misma, repetida muchas veces, en ese mismo lugar, en otro tiempo. A la derecha con un vestido gris... Un uniforme y dos trenzas. Se miraron y se preguntaron, ella y su otro ella, si es que se habían perdido... A lo lejos se vio cubierta de barro, las rodillas raspadas, las botas enfangadas... Allí, a la izquierda, el vestido gris ajado, las trenzas desechas... Otra vez se miraron, pero esta vez con infinita pena. En el suelo, entre las hojas secas, se vio por última vez antes de comprender. Ya no llevaba ropa. Ni tampoco botas. Se examinó primero para luego permanecer largo rato contemplándose... Y recordó absolutamente todo. La casa de su abuela, a mitad de camino entre el cole y el pueblo... La mochila con los libros y la merienda. Las advertencias de su madre, siempre tan pesada ella... Aquellas flores silvestres de color malva que tan bien le quedaban prendidas del lazo rojo que sujetaba sus rubias trenzas...

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Él... Siempre mirando a las niñas cuando jugaban en el patio del colegio. Observándolas en la plazoleta del pueblo. Con esos penetrantes ojos claros.
Él... Siempre escuchando sus conversaciones más íntimas las tardes de verano. Atisbando bajo la ventana de su dormitorio los sonidos de su radio. Con esas orejas a la que asomaban pelos claros, tan rubios como el sol del verano.
Él... Siempre afilando su navaja con la que tallaba las ramas secas de los árboles. Con esas manos tan grandes que apretaban con solo mirarlas.
Él... Siempre con los labios mojados, la boca entreabierta, como si quisiera besarla, chuparla, lamerla...

Él. Siempre acechando.
Y de pronto, la pregunta le sobrevino dura, como una bofetada seca: ¿por qué la tuvo que elegir a ella?



lunes, 3 de junio de 2013

EL NIÑO PERCHERO


ESCENA 1

Un salón austero y acogedor. La MADRE está sentada en la butaca y teje un chaleco de lana, mientras el PADRE fuma en pipa en el sofá y EL NIÑO PERCHERO, que no es como los demás, juega a enredar sus largos brazos en la butaca de MAMÁ.

NARRADOR: El Niño Perchero tiene unos brazos largos, muy largos. Tan largos, que miden cada uno más de un metro.
MADRE: ¿Qué haremos con este niño? Me quedo sin lana para unas mangas tan largas.
PADRE: Pues compra más lana, mujer.
NARRADOR: La pobre Madre teje y teje sin parar, porque los brazos de su hijo no dejan de estirar.
NIÑO PERCHERO: A mí me gusta mucho tener brazos tan largos. Puedo alcanzar lo que quiera, sin subirme a una escalera.

El Niño Perchero abre la cómoda y, de lo más hondo, saca una caja de bombones.

MADRE: ¡Deja eso, niño! Y ven a probarte el chaleco.

El Niño Perchero así lo hace. Su Madre le muestra el chaleco, con unas mangas muy largas.

MADRE: ¡Ay, qué pena! ¡Las mangas quedaron cortas y más lana no me queda!
NIÑO PERCHERO: Mamá, no llores que no quiero que te mojes… 

Con su largo brazo, Niño Perchero le acerca a su madre un trozo de papel higiénico del cuarto de baño.

PADRE: Este niño es un portento. Lo alcanza todo sin esfuerzo.
NIÑO PERCHERO: ¿Ves mamá? Puedo coger lo que quiera.
MADRE: Hijo, para algo más útil han de servir esos brazos más largos que el ferrocarril. 

El Niño Perchero se queda pensativo.

NIÑO PERCHERO: Es cierto que yo siempre quise ser… perchero.

ESCENA 2


En un lugar de los recuerdos, un lugar oscuro y tenebroso, el Niño Perchero sueña con momentos felices como que en el colegio lo que más le gusta es que le cuelguen los abrigos encima. Y efectivamente, sueña con que un Niño le cuelga de un brazo su mochila.

NARRADOR: Por las noches, el momento de los sueños y recuerdos, él sueña que es feliz siendo perchero.
NIÑO: Uy, lo siento. Creí que eras un perchero.
NIÑO PERCHERO: No pasa nada, si me encanta…
NARRADOR: O que su Hermano deja su ropa sucia sobre su brazo…
VOZ DE LA MADRE: ¡Niño, quita eso de encima de tu hermano!

El Hermano así lo hace y Niño Perchero da un zapatazo en el suelo.

NARRADOR: ¿Y qué me decís de los vestidos de la Hermana? El Niño Perchero se los quedaría una semana.

El Niño Perchero corre con el vestido de su hermana colgado en uno de sus brazos, mientras ella le persigue.

NARRADOR: Pero lo que más le gusta es que Papá, cuando llega del trabajo, ponga el sombrero en su mano.

El Niño Perchero sale de su ensoñación. Y en lo alto de sus brazos lleva puesto un sombrero, la mochila de su amigo, dos camisetas de su Hermano y ¡todos los vestidos de su Hermana.

MADRE: ¿Te has creído que eres un armario? ¡Suelta ahora mismo todo ese vestuario!

El Niño Perchero baja sus brazos y toda la ropa cae hacia abajo.

MADRE: ¡Castigado! A tu cuarto.

Triste y afligido, El Niño Perchero sale con los hombros encogidos… Pero, ni por esas: los brazos le arrastran por la alfombra y tira la butaca, la cómoda y se lleva de paso a Gus,  su mascota (un perro de largas orejotas).

ESCENA 3


En su dormitorio, austero pero acogedor, Niño Perchero se aburre. Echa un vistazo: un ordenador sobre el escritorio. La consola sobre la cama. En la pared, una cesta de baloncesto.

NIÑO PERCHERO: ¡Aquí no hay nada que me guste! El ordenador es incómodo para unos brazos tan largos. Lo mismo la consola que me queda lejos… Y ni hablar de la pelota. Con esos brazos tan largos, no vota. 

El Niño Perchero se sienta en la cama, donde los brazos le arrastran. 

NIÑO PERCHERO: Ya sé lo que haré. Me esconderé en el armario y no regresaré.

Y El Niño Perchero se mete en el armario lleno de ropa y zapatos.

NIÑO PERCHERO: ¡Ohhhh! Cuanta ropa, cuanta percha… ¡Qué pasada! Aquí me siento en mi salsa.

NARRADOR: En su armario Niño Perchero es feliz y se cuelga toda la ropa encima.
NIÑO PERCHERO: Una camisa me la cuelgo del codo. El pantalón y el jersey, en el hombro quedan bien… ¡Se me olvida el chubasquero! Pues me lo cuelgo de un dedo. ¡Qué juego tan divertido! ¿Dónde colgaré el abrigo?

La habitación es un desastre. El armario abierto de par en par. ¡Completamente vacío! Porque toda la ropa el niño lleva encima.

LA MADRE: ¡Qué disgusto más grande! ¡Todo está hecho un desastre!
NIÑO PERCHERO: Es que así me divierto.
MADRE: ¡Castigado todo el invierno! 

La Madre cierra y tras la puerta,  ¿qué hay? ¡Otra percha!

NARRADOR: El Niño Perchero vuelve a ser feliz. Descuelga el albornoz, se coloca tras la puerta, fingiendo ser una percha.

NIÑO PERCHERO: ¡Oh, maravilla! ¿Qué hay colgado tras la puerta? ¡Otra percha, otra percha! ¡Y un albornoz cuelga de ella!
LA MADRE: Niño, qué jaleo. ¿Se puede saber a qué juegas?

La Madre mira tras la puerta y allí está su hijo, haciéndose pasar por percha.

MADRE: ¡Ay, ay, qué disgusto más grande! Castigado sin cenar.
NIÑO PERCHERO: No me importa, así podré jugar toda la noche a lo que más me gusta en el mundo: ser una percha.

ESCENA 4


La clase de un colegio, con su pizarra, sus pupitres y un par de ventanas. Austero y poco acogedor. Hay unos cuantos niños con cara de aburridos que escuchan a la maestra. El Niño Perchero recoge los abrigos de todos sus compañeros.

MAESTRA: Niños, aprended bien de este niño tan atento.

NARRADOR: El Niño Perchero es feliz, tiene ropa que colgar en sus brazos de dos metros. Así, mientras todos se sientan, él disfruta de los gorros, las bufandas y los guantes. Pasa el tiempo y en el aula del colegio suena le timbre: ¡es la hora del recreo!

Al fondo de la clase hay ahora una montaña de ropa que todos los niños miran, desconcertados.

NIÑOS: ¡Recreo, recreo! ¡Bocadillos y pastelitos!
MAESTRA: Niños, los abrigos que hace frío.

Los Niños van en busca de abrigos, gorros y chubasqueros.

NIÑO 1: ¡Nos han robado, se lo han llevado! 
NIÑA: No está mi chubasquero rosa.
MAESTRA: ¿Qué pasa? ¿Qué pasa?
NIÑO 2: En mi abrigo llevaba mucha pasta.
NIÑO 3: Un momento, un momento. Allí al fondo, una montaña de ropa. ¡Y se está moviendo!

Al fin, bajo todos ellos, yace Niño Perchero, con sus brazos extendidos. Todos, incluida la maestra, se abalanzan. Algunos, hasta se tiran en plancha.

VOZ NIÑO PERCHERO: ¡Socorro, socorro! ¡Qué me aplastan!

Todos se apresuran a coger sus cosas: esta su chubasquero rosa; aquel su abrigo de cuero negro; el otro, su bufanda y su sombreo… 

MAESTRA: Ladrón, más que pillo. Expulsado del colegio hasta el domingo. 

ESCENA 5


Un restaurante con varias mesas con manteles blancos y un Camarero con traje negro. Al final, un guardarropa. La familia viste muy elegante: Papá con pajarita, Mamá con sombrero, Hermano con corbata y Hermana con una diadema en el pelo. En cuanto a Niño Perchero, le han puesto en cada brazo un lazo.

NARRADOR: Ya es domingo y todos en familia van de almuerzo. ¡A un restaurante! Va Papá, y va Mamá, el Hermano y va la Hermana, todos muy elegantes. Niño Perchero está abstraído: ¡aquello está lleno de abrigos!

CAMARERO: Buenas noches, buenas tardes. ¿Me permite usted su abrigo? Tenemos guardarropa incluido en el servicio.

NARRADOR: Pero es demasiado tarde. Niño Perchero ha visto el guardarropa y sale corriendo. Uno a uno, se pone sobre el brazo derecho todos los abrigos y en el izquierdo las estolas y sombreros de copa.
CAMARERO: Señor, señora. ¡Detengan a su hijo que se ha vuelto majareta! 
MADRE: Ay, esposo mío, ¿qué hacemos con este niño?
PADRE: Yo hubiese querido que fuese abogado, maquinista o fontanero… Pero sólo se me ocurre una cosa: ponerlo a la entrada de casa con los brazos bien tiesos.

NARRADOR: 
Y así fue como Niño Perchero,
encontró al fin su sitio. 
Con los brazos entendidos, 
siendo un bonito perchero, 
al lado del macetero…

El Niño Perchero, a la entrada de su casa junto a la puerta y al lado de un bonito macetero del que cuelgan las hojas de un poto. Sobre sus brazos, el sombrero de Papá, las pieles de Mamá, la cazadora vaquera de su Hermano y, como no, un vestido de su Hermana. Niño Perchero sonríe. Ahora sí, es el niño más feliz del mundo.





lunes, 27 de mayo de 2013

Cuando una experiencia no es igual para todos



Es curioso como lo que para unos es un gran acontecimiento que merece la pena ser recordado, para otros es algo digno de ser olvidado. Cuando a Antonio y a mi nos encargaron escribir la historia de dos hermanos, un Caín y Abel contemporáneos, nada nos hacía pensar que esta acabaría siendo una de las historias que más satisfacciones nos ha dado en nuestra vida.

Amén de los ajustados plazos de entrega, alguna que otra trama suprimida muy a nuestro pesar y los habituales recortes de producción, HERMANOS es para nosotros una gran historia que hemos contado con todo nuestro saber en el oficio y poniendo en ello mucho corazón y cabeza. 

Los visionados de los capítulos 1 y 2 la semana pasada nos dieron la mayor alegría de nuestras carreras.  Y creo que hablo por los tres guionistas, Antonio, Adela y yo. Por primera vez un producto era redondo, de guión, de interpretación, de dirección... Pero no solo de eso. Todos y cada uno de los departamentos (arte, maquillaje y peluquería, foto, efectos digitales, especialistas, sonido, vestuario...) estaban increíbles, casi perfectos (la perfección absoluta ni existe ni hay que aspirar a ella). Pero sí, puedo decir con orgullo que esta es la mejor serie que se ha hecho en España hasta la fecha, por muchas razones. Por lo rotundo de la historia; la pasión que hay en ella, lo europea que es (al fin nos quitamos eso de imitar a los americanos); lo creíble de las interpretaciones; lo sutil de la dirección, la buena ambientación... Solo le reprocho el exceso de banda sonora, por otro lado tan habitual en las ficciones españolas. 

La experiencia de formar parte de esta serie no ha sido, por desgracia, igual de satisfactoria para todos. ¿La causa o la excusa? La crisis, los ajustes presupuestarios, la bajada de salarios, las duras condiciones de rodaje... Un sector tan castigado por el actual gobierno, tan abandonado por la publicidad que nos sustentaba, tan paulatinamente migrado por sus mejores profesionales que se buscan la vida fuera de nuestras fronteras... 

Es una pena que no podamos disfrutar todos de la alegría y el éxito, que el grupo de Facebook de HERMANOS que con gran ilusión creamos los guionistas, siempre tan ajenos a lo que en el rodaje se cuece, sea un fracaso. Dedico este espacio, solo mío, a confesar mi tristeza porque las cosas no sean nunca igual de buenas para todos. La crisis nos está haciendo mucho daño. Solo espero que seamos capaces de salir de esta, porque hay historias que merecen la pena ser contadas como se ha contado HERMANOS y que todos los que las hacemos posible deberíamos poder sentirnos orgullosos y felices.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Realidad Perturbada


My Sea 050. By Han Sungpil.

Realidad perturbada es una idea que empecé a desarrollar a raiz de mi maternidad. Los miedos que experimentaba por primera vez como madre, ese amor a un hijo repleto de inquietudes, incertidumbre y temores.

Mi idea era presentar una serie de tal vez quince microrrelatos de corte fantástico en los que expresaría esos nuevos sentimientos a través de sucesos inquietantes que tendrían lugar de forma repentina en la apacible vida de los personajes. Acontecimientos extraños que desconciertan a sus protagonistas, acarreándoles un cambio tan brusco como grotesco en sus vidas. Lo que justo me había sucedido a mi... Ningún relato estaría exento de provocar una profunda reflexión en el lector acerca de su papel en el mundo, lo que puede esperar de su propia existencia y del por qué de algunos de sus actos. En general, las mismas preguntas que me hago yo desde que soy madre.

Como soy una gran apasionada de la fotografía de artistas como el americano Gregory Grewdson o la alemana Ellen Kooi, he tratado en mis relatos de transmitir su misma atmósfera, inquietante unas veces, desconcertante otras. Ellos son la inspiración de este proyecto, que dedico a mi hijo, Hugo.

Aquí va el primero de ellos...


Amersfoort-visvrouwen-1998. By Ellen Koi.

PESCA NOCTURNA


La bruma comenzó a despegarse del mar ya desde el atardecer. Los hombres que a esa hora estaban bebiendo en el bar la vieron, pero no les resultó extraña. Estaban acostumbrados a ella. Sólo el más joven creyó percibir algo nuevo que parecía moverse inquieto dentro de la densa niebla marina. A medida que pasaron las horas, la bruma se fue soltando de las ligaduras que la amarraban al mar para ir rodeando las casas donde se encontraban las mujeres. Primero tímidamente, más tarde con angustiosa premura hasta que el vaho las había ahogado con sus manos invisibles, deslizando sus brazos blancuzcos por las ventanas abiertas y estirando el cuello liviano como una gasa para atisbar a sus víctimas desde el hueco de la chimenea... A las doce de la noche la bruma ya lo invadía todo y antes de las tres de la madrugada se había apoderado de los cuerpos de todas las mujeres del pueblo para empujarlas con sus cañas de pescar hacia el mar. 



Ninguna sabía qué la había llevado hasta el borde del agua. Una a una se habían  levantado de sus camas sin razón aparente, se habían vestido con algo de ropa y, con las cañas en la mano, se habían dirigido al puerto. A otras les sorprendió despiertas. Una tomaba un té en la cocina; aquella leía una novela de amor arrastrada por la desidia largo tiempo; otra se arreglaba el dobladillo de una falda cuando sintió la punzada. Todas la sintieron e inmediatamente dejaron sus quehaceres para marchar al muelle a blandir sus cañas. Ahora allí estaban todas, las viudas y las huérfanas... Las que habían perdido al hermano del alma; las abuelas... Empuñaban sus palos como juncos que oscilaban sobre las fauces de aquel mar agitado por tantas muertes. 


Entonces sucedió que una de ellas se tensó con un movimiento repentino, casi imperceptible pero certero como una saeta. Los hombres, que observaban la escena desde el otro lado del muelle desde hacía horas, lanzaron un aullido de sorpresa. Enseguida, otra caña se zarandeó con fuerza. Luego la de Rita se quebró hacia lo más profundo del agua como si hubiese pescado un tiburón. Ana se tubo que inclinar hacia atrás para no caer de bruces contra el muelle cuando la suya pescó su presa... Y así, una a una, todas las cañas a la vez fueron dando caza al trofeo de su insomnio. Tanto pesaba su pesca que los hombres tuvieron que ir a ayudar a sus mujeres para que no cayeran al mar.

Primero fue una mano la que asomó de la caña de Beatriz... Su padre la reconoció al instante. Era la mano de su yerno, áspera por la sal, ennegrecida por el sol. La cabeza del joven Carlos estaba engarzada a la caña de su madre, Luisa, que tiraba del hilo con fuerza, aún con la mirada encantada en la lejanía. No parecía sentir ni pena ni dolor al pescar a su hijo muerto a los veinte años de edad. María pescó a su hermano, Juan. Sus ojos huecos, comidos por los peces y coronada su frente por los mechones de pelo rubio hechos ya jirones. Belén devolvió a la superficie a su nieto, Fede, ahogado en una terrible tormenta que había hecho añicos su barca. El cuerpo colgaba lánguido de la caña, desmembrado como un muñeco de trapo. Camila no pudo reconocer a su esposo, podrido por el paso de los años, una calavera a la que algunos restos de piel aún se aferraban. La sangre, por el contrario, aún podía percibirse, aunque ya seca, de la cara de Simón, la última víctima de aquella glotona enloquecida.

Y así, la mar, terrible enemiga, fue devolviendo una a una sus víctimas para que las mujeres les lloraran en su tumba, la que les correspondía en verdad de tierra y madera. Ya no los necesitaba, pues les había sacado todo lo que de ellos quería. 























lunes, 6 de mayo de 2013

Decálogo del microrrelato


Cuanto más leo sobre microrrelato más admiración siento por este nuevo género no tan nuevo. La lectura de La aldea de F., un maravilloso ejemplo de escritura colaborativa que comento hoy ampliamente en mi blog ShotWords así como El microrrelato: Teoria e historia que también leo estos días, han ratificado esta admiración. Según el fallecido escritor y ensayista David Lagmanovich nos hallamos ante una evolución narrativa en la que ningún género le debe nada al otro. Del ciclo novelístico a la novela, de la novela a la novela corta, de ésta al cuento y del cuento al microrrelato, todo responde a una necesidad de la propia narrativa de evolucionar para subsistir en un mundo donde los gustos van cambiando y la relación del lector con lo leído se adaptan a los ritmos de vida y los hábitos de consumo. Me ha parecido interesante rescatar este Decálogo del microrrelato del escritor argentino David Lagmanovich, porque yo misma, sin conocerlo, lo he seguido a la hora de escribir un microrrelato. 



El decálogo dice así:

1. No existe una descripción minuciosa de las circunstancias.

2. No existe la construcción de un personaje, ni individual ni colectivo. Introducir a los personajes violentamente sin morosas descripciones.

3. El truco del escritor de microrrelatos consiste en agregar todas las palabras necesarias y ninguna de las innecesarias.

4. La minificción está rodeada de silencio; no ofrece cabida a digresiones y circunloquios.

5. No impide la existencia de una voz narrativa, por lo general omnisciente.

6. Tres momentos o puntos de inflexión: el que presenta una situación determinada; el que indica la aparición de un elemento que perturba el orden establecido; y un momento final, ya sea que éste implique una decisión a favor de una de las entidades contrastantes, o bien una neutralización de los opuestos.

7. Su entrada o comienzo: se prefiere del tipo in media res o continuación de algo.

8. Dos posibles finales: un final “de confirmación”, un desenlace que mantenga el tono y la coherencia; un final “de ruptura”, que no mantenga el tono y la coherencia. Además de finales “cerrados” y “abiertos”.

9. La importancia del título como elemento de la construcción; el título orienta la lectura.

10. El tema de un microrrelato aparece como núcleo nebuloso de significación: una intuición que gira alrededor de una palabra, de una noción o de un personaje.

Conclusión: un título, que se supone significativo y orientador; un comienzo, generalmente in media res; un desarrollo, caracterizado por las nociones de concisión, simplicidad sintáctica y velocidad; y un final, que puede ser conclusivo o abierto.


Yo añadiría algo más, y esto tras mi propia experiencia, y que David Lagmanovich también comenta en su libro: la escritura de microrrelato no es un ejercicio de quitar palabras sino de sumarlas, como en toda escritura. La verdadera maestría está en saber ser conciso, todo un arte en el que las palabras han de seguir unas a otras para completar una narración tan ambiciosa como la más extensa de las novelas. Y ya que introduzco la novela, al contrario de lo que muchos dicen "escribe microrrelato el que no es capaz de sentarse a escribir una novela (y esto lo he tenido que escuchar de gente que ni siquiera ha publicado aún su novela a mi, una escritora que ha publicado todos los pocos microrrelatos que ha movido), escribir un buen microrrelato es tan arduo como escribir una novela, aunque evidentemente ocupa mucho menos tiempo. Claro que si tenemos en cuenta que hay que escribir en torno a cincuenta microrrelatos de cierta coherencia entre sí para publicar un libro... ¿no estamos ante una complicada tarea?

jueves, 25 de abril de 2013

Mis Clases Magistrales en La Salle San Rafael de Madrid

Ayer día 24 de abril, por iniciativa del AMPA Cultura del colegio de mi hijo, y en colaboración con la dirección del centro La Salle San Rafael, ayer impartí dos clases magistrales. La primera a las 09.30 de la mañana para los alumnos de 4º de ESO, donde pretendía darles a conocer el microrrelato como forma narrativa en auge tras la revolución tecnológica, siguiendo la línea de investigación y difusión de las nuevas formas de narrar que venimos llevando a cabo desde el proyecto del que soy fundadora ShotWords.

La clase magistral fue muy práctica, llena de preguntas que ellos debían reflexionar para concluir no solo en una definición de este género sino en el porqué de su necesidad en este siglo y qué nos proponemos los autores que a él nos dedicamos. Así mismo les expliqué cuales son las características del micro y su evolución desde el cuento oriental hasta nuestros días. Les presenté las curiosas formas de trabajo colaboracionista que las microficciones están propiciando y el enriquecedor proceso creativo para los autores e incluso pudieron ponerlo en práctica cuando a partir del mito de Ariadna y Teseo tuvieron que escribir microrrelatos en grupo.

Conté con un tuitero oficial y además invité a los alumnos y alumnas a sacar sus móviles y tuitear a través de un hangstad (#microsanrafael) nuestra propia versión tuiteada de cuento infantil, Bella y Bestia. Como es de suponer, en los tuits de estos adolescentes hubo de todo, pero esos son los riesgos que corremos cuando dejamos el uso de móviles en clase...

Desde Kafka, Ramón Gómez de la Serna, Max Aub o Cortázar hasta la Caperucita tuiteada de Zárate, Las microlocas y su  La Aldea de F., Clara Obligado, Alberto Chimal y un largo etcétera de extraordinarios escritores de este y el pasado siglo a un lado y otro del Atlántico. 

La segunda clase magistral fue una aproximación al género fantástico para los cursos de 3º de ESO, donde  pretendía alejarlos de las ideas preconcebidas sobre magos y dragones del género y descubrirles que lo inexplicable y fantástico se puede esconder tras la puerta de nuestro salón, al subir una escalera o en un compañero de clase que no es lo que parece... 

Trabajamos a partir de las historias de escritores nacionales como Marc R. Soto, Laura Gallego, Ismael Martínez Buirrun, Eduardo Vaquerizo y otros internacionales como Neil Gaiman, J.K. Rowling, Stephen King o los grandes clásicos como Ende o Lewis. Esta clase, que fue verdaderamente difícil por lo revolucionado del alumnado, dio como fruto muy buenos relatos de una página de extensión, donde los alumnos y alumnas traspasaron la barrera de lo real dentro del propio colegio.

En el Número 0 de la Revista El Patio de AMPA La Salle que se lanzará en junio, se publicarán las fotos y los relatos.

Mi próximo destino, al parecer será Sevilla, aunque esta vez todo indica que hablaré con los alumnos y alumnas de ESO sobre mi faceta mas conocida, la de dramaturga.


miércoles, 17 de abril de 2013

HERMANOS, fin de rodaje

Mi última entrada hablaba del final de un viaje y esta lo hace del final de un rodaje. Apenas hemos terminado de escribir y la serie también concluye este viernes 26 de abril. Quedarán por delante algunos meses de montaje hasta que quede lista para su estreno (previsto en otoño), como anunciaba ayer T5 en un pase de prensa que tuvo lugar en una de las localizaciones principales de la serie, el chalet de Alberto Torres (Álvaro Cervantes).


El argumento, como ya he contado, habla de un trío amoroso inmerso en los acontecimientos socioeconómicos que han marcado la evolución de España en los últimos 20 años. Dos hermanos y la joven de la que ambos están enamorados lucharán por cambiar el mundo en el que viven y realizarse profesionalmente. Sus aspiraciones, sueños y vicisitudes constituyen el eje argumental de Hermanos, donde Juan, es un joven impulsivo que sueña con convertirse en boxeador profesional; Alberto, es el ambicioso hermano de Juan que luchará por alcanzar el poder; y Virginia, es una mujer decidida a hacerse un nombre en el mundo del periodismo. La guerra de los Balcanes, el auge del sindicalismo, la reconversión industrial española y la cultura de la década de los 80 y 90 son recreados en este drama que combina amor, pasión, amistad y traición, entre otros elementos. No faltan las tramas de corrupción, algunas de las cuales aún padecemos, y que tienen que ver con la ejecución de obras públicas, así como la presión de los bancos a la gente de a pie que lucha por sacar a su familia y sus negocios adelante. Y eso, que tanto nos sonará a lo que sucede en nuestros días, ¡ya pasaba hace veinte años!


Hoy el equipo de guionistas hemos podido ver un pre-master del primer capítulo y la verdad es que la historia ha quedado de lo más potente, logrando emocionar, hacer reír, inquietar y finalmente, quedarte con ganas de más... Hemos logrado un producto muy atrevido para lo que se ve en la parrilla nacional en estos tiempos. La estructura que nos planteamos como guionistas ha funcionado. Cuando la serie se estrene y pueda "desvelar" los entresijos de dicha estructura argumental tan novedosa dedicaré un post a contar como la ideamos, por qué y cuales fueron los retos, inconvenientes etc.

Los actores están formidables, desde el primero hasta el último, da gusto ver la naturalidad de todos, muy creíbles en sus roles, y el despliegue de química entre el trío protagonista. María ha sabido lidiar perfectamente con el equilibrio afectivo en su relación con los dos hermanos, que le exigía el papel desde el guión, y al que ha añadido un ángel especial. Antonio está muy convincente, no ha caído en el chico rudo de tipo standard. Ha cogido al vuelo la sensibilidad de su personaje que nunca manifiesta en público en los primeros capítulos pero que se ha de notar que existe. Antonio tiene planos de una verdad que parte el alma. Y Álvaro está sencillamente soberbio (un cabrón a veces, un chico bueno otras, un egoísta, un ser generoso...) Era el personaje más complejo de todos, lleno de aristas. Que un actor tan joven haya sabido defenderlo es un triunfo.


Hipólito, para ponerle un piso en la Gran Vía... Hace llorar en muchos momentos y empatizas con él desde el principio. Sonia Almarcha ¡qué gran actriz! Es tan madre cabrona en todo momento que tienes hasta que sonreír (reconoces a tu madre cuando se enfada, a una misma cuando se pone de lengua afilada...) Y Áura Garrido está irreconocible de niña bien, tan acostumbrada como nos tiene a otro tipo de papeles, en este demuestra su gran versatilidad.


Fotogalería completa aquí

He rescatado este artículo que salió ayer donde podéis ver todo lo relacionado con el pase de prensa y los detalles que allí se desvelaron sobre la serie... Me perderá la fiesta de fin de rodaje del próximo viernes, una pena porque me hubiera apetecido muchísimo ir. Pero este viernes inicio otro viaje, que ya os contaré en las redes sociales...